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29 de enero de 2018

Ciberseguridad – VISIÓN DE ESTADO

Ciberseguridad – VISIÓN DE ESTADO

El Ministerio del Interior y Seguridad Pública, reconoce la creciente importancia que adquiere la Ciberseguridad en una sociedad cada vez más conectada por medios digitales. La Ciberseguridad es entendida como parte integral de la Seguridad Pública y se expresa en el Ciberespacio, una nueva dimensión de las actividades sociales.

El desarrollo de las acciones propias de la Sociedad Civil y del Estado en el Ciberespacio debe ser seguro y resiliente. Para lo anterior, se han fijado seis ejes de trabajo como prioridades estratégicas en el ámbito de la Seguridad Pública en el Ciberespacio que se han trazado a partir de la Política Nacional de Ciberseguridad.

 

Estas tareas se llevan adelante, por ejemplo, mediante una permanente colaboración en el fortalecimiento de las normativas y buenas prácticas que rigen la seguridad de la información; la infraestructura de la que dependen los procesos críticos, especialmente la Red de Conectividad del Estado (RCE) que opera el Ministerio del Interior y Seguridad Pública, el fortalecimiento de las estructuras de respuesta a incidentes de seguridad (CSIRT) y sus relaciones internacionales; el trabajo de coordinación para la Protección de la Infraestructura Critica de la Información a nivel nacional con distintos actores de diferentes sectores involucrados, y procurando el fortalecimiento de la seguridad de los procesos críticos de la sociedad en aquellos componentes que emplean o requieren del ciberespacio para su realización.

Ciberseguridad – Ámbitos

El Ciberespacio presenta requisitos indispensables para su existencia, como son la disponibilidad de energía y redes de comunicación, ambos elementos requeridos para que se pueda efectuar la interconexión digital y el traspaso de información entre las máquinas de generación y/o procesamiento de información, y entre éstas y los usuarios.

 

 

Algunas particularidades propias del Ciberespacio en relación con la Ciberseguridad, es que ella se puede ver afectada por situaciones de diverso origen, las que van desde las anomalías producto de fallas de sistemas por defectos de diseño, hasta las acciones de personas que con intenciones ilegitimas pretenden hacer un uso de este medio, destacando aquellas de carácter delictivo.

Los desafíos asociados a la mantención de la ciberseguridad se ven gobernados por las lógicas propias de este nuevo medio, entre las que destacan la velocidad de las acciones, las que ocurriendo a nivel de milisegundos, permiten la propagación de las acciones y anomalías de manera rápida; la multiplicidad de fuentes generadoras y lugares de ocurrencia de eventos, debido a la propia lógica de propagación; la dificultad para discernir las intenciones que existen detrás de los hechos y atribuir su real origen y su magnitud potencial.

De este modo, los fenómenos que amenazan la Ciberseguridad tienen que ser entendidos como parte de un continuo de situaciones, cada una con sus propias características, tratamiento y métodos de resolución, las que requieren de una estrategia sólida y permanente. A su vez, aglutina las acciones en temas propios de la Prevención, Protección y Persecución, y en las cuales participan varios actores públicos de acuerdo a sus competencias y el tipo de situación de que se trate.